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Por Pedro Palao Pons, Master Coach TISOC

La berenjena es como es, eso no es controlable, tiene su naturaleza y su sabor fuerte, pero se la puede modificar y obtener de ella sabrosos y suculentos platos, claro que para eso, como en Coaching, necesitamos un objetivo, un plan de acción y uncompromiso.

Podemos tomar la berenjena e influir en ella desde la acción, para convertirla en consumible y agradable al paladar o intentar comerla tal cual: sin preparación, sin objetivo de cambio y por tanto, terminar paladeando algo desagradable y amargante.

La decisión de acción que tomamos o, el cómo nos enfrentamos a los retos” amargantes” que vienen a nuestra vida cual berenjena virtual, es vital. La forma de contemplar la realidad, valorarla, asumirla y entender “qué» de cuanto sucede está bajo nuestro control e influencia y »qué» no controlamos, es lo que establece la diferencia entre que nuestras neuronas funcionen como un engranaje perfecto o que lo hagan como una máquina oxidada.

Somos lo que decimos, lo que pensamos y lo que hacemos, recordemos la frase atribuida a Mahatma Ghandi “Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras”. Y ante un hecho divergente o adverso, uno puede escoger entre comerse la berenjena tal cual, es decir, “amargarse la vida” y por tanto amargársela también a los que le quieren, o como hacemos con las berenjenas “depurarlas” con agua y sal, esto es añadirles un poco de sal; metáfora de la sonrisa, la proactividad empática y asertiva, y el gesto en positivo, e incorporar un poco de agua, metáfora de la emoción, del pensamiento y la proyección.

¿Cuánta agua y cuánta sal le pones a tu vida? ¿En qué momento lo haces? ¿Cuándo cree que aparecen tus actitudes saladas? ¿sabes cuáles son? ¿y las acuáticas?

En definitiva, las berenjenas, como las acciones y actitudes que emprendemos ante la vida, necesitan de una cierta “depuración”. No se trata de convertir el defecto en virtud, sino más bien lograr que el “defecto” (entendiéndolo como aquello que nos amarga, no como algo malo, sino como una oportunidad de mejora y aprendizaje) , se convierta en un campo de exploración, proyección y cambio de visión.

Es decir en un suculento e interesante agradable plato con el que vivir una experiencia que, termine como termine, será única e irrepetible. 

(c) BC-Coaching / Pedro Palao Pons, Master Coach TISOC