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Por Mario Miño, Coach Ejecutivo TISOC

Como canta la canción de los famosos BILLO’S CARACAS BOYS:

…año nuevo, vida nueva más alegres los días serán,
año nuevo, vida nueva con salud y con prosperidad…

Todo inicio nos dicta un reto, como una relación sentimental o un proyecto profesional. Así sucede con cada nuevo año y esa esperanza de que sea mejor que el anterior se tiende a apostar en los afamados “Propósitos de Año Nuevo”.

Sin embargo, ¿cómo se pueden fallar objetivos tan importantes en la vida de cada persona? Los estudios muestran que el 95% de los mismos no se cumplen, pues el primer semestre del año es testigo de cómo caen cada uno de ellos, al punto que en el segundo semestre el tema es lapidario.

¿En qué fallamos? ¿Será por la forma en que los definimos o por los tipos de propósitos que nos trazamos? ¿Será nuestra voluntad, o la falta de ella?¿Será que nos proponemos metas inalcanzables que desistimos en las primeras de tanteo por su alcance ilusorio? ¿Irá en que tratamos de dar un paso gigante hacia el objetivo o que los pequeños pasos sonblandengues?

Tres equivocaciones son el común denominador de esta desilusión: primero, solemos definir propósitos que comúnmente son eliminar malos hábitos o adquirir buenos, pero estos no tienen una meta común que los amarre, son esfuerzos aislados en diferentes áreas de la vida.¡Claro! Están adivinando, me refiero a que ese enlace debe ser el balance de vida: Familia, Trabajo, lo espiritual, lo social y lo personal.

Segundo, nuestrojuiciode un propósito no conlleva un plan que lo soporte y que dirija los recursos para su logro. El “qué”, “cuándo” y el “cómo” se deben esgrimir para determinar las coordenadas y emprender el camino.¿Cuántas veces se construyen las grandes obras como la Torre Eiffel, La Capilla Sixtina o El Canal de Panamá? ¡Pues dos veces: primero en la mente y después físicamente, has de tus propósitos de Año Nuevo una gran obra!¡Hágalosdos veces!

Por último, nos lanzamos a la arena del nuevo año con una valija de propósitos sin alguien que nos acompañe, que nos dirija y que nos custodie ese grupo de propósitos a cumplir durante el año.

Alguien que apunte a un cambio en la forma de ver las cosas, de modo que produzca una transformación, adivinaron: ¡Un Coach!

Por Mario Miño, Coach Ejecutivo TISOC