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Por Nora Biderman

Janusz, colega y compañero de estudios, me recordó la relación entre Paradigmas y Ciencia, ya que desde su formación como médico incorporó el concepto desde la mirada científica.

Como siempre me sucede, una cosa me lleva a otra, y hoy, los aportes de Januz, me llevan a encontrar mi propio sentido a esta relación científico – existencial.

¿Qué son los principios para los científicos?

Poco entiendo de ciencia pero, imagino son puntos de partida fundamentales, leyes en base a las cuales se realizan las experiencias, buscando los resultados deseados. ( con el debido permiso de la comunidad científica , a quien le digo que si me equivoco no es por soberbia congnitiva sino por ignorancia efectiva, en el ámbito), haciendo la formal salvedad, continuo con mi razonamiento de eterna aprendiz.

Imagino que esas leyes fundamentales, cual paradigmas funcionan, y se sostienen, cuando la experiencia corrobora sus principios, confirmando las expectativas con los resultados, así las leyes siguen vigentes.

Imagino también que científicamente, cuando los resultados de las experiencias no se corresponden con las leyes en las cuales se apoyan, y luego de comprobarlo reiteradamente, lo que se cambian, son las leyes.

Te reconozco que esta reflexión no es de mi autoría ( como la mayoría) pero de tanto escuchar a muchos que saben mas que yo, me fue quedando el saber que ya no se de donde vino. (A quien corresponda, van mis gracias)

Siguiendo el hilo de la cuestión….

En la ciencia : “Las leyes son permanentemente puestas a prueba por diferentes experiencias y si no se corresponden: experiencia con ley fundamental, se cambian las leyes”

¿Y en lo humano?

En lo humano cuando los resultados de nuestra experiencia no se corresponden, con nuestras creencias fundamentales…..¿que sucede?

Tendemos a sostener las creencias y esperar que cambie el mundo.

Como siempre para ilustrar la idea…..

¿Te cuento un cuento?

Un hombre de aspecto soberbio y gallardo (como aquellos que antes de hablar de cualquier cosa ya te están diciendo sin palabras:…"yo de esto entiendo mucho), caminando por la calle, se encuentra con otro, que camina en sentido contrario.

Con la mejor de las sonrisas manteniendo su actitud, lo detiene, saludándolo

Pedro, como estas viejo amigo tanto tiempo!!

Cuando el otro lo mira sorprendido, sin darle tiempo a responder, agrega::

Pero che, cuanto tiempo ha pasado, ahora que te miro, vos eras más alto, y claro, los años no vienen solos, un poquito uno se achica.

Nuevamente antes de tener respuesta, sigue diciendo:

Que bárbaro Pedro, ahora que te miro, tenés menos pelo, o, lo tenes mas claro, claro ,claro, si eras tan morocho vos…Pero dejame que te mire che…Tus ojos, tus ojos eran negros,¡ Ah !!! .Que bandido, por eso estas tan pintón, dejame adivinar, te pusiste los lentes esos que cambian el color…

Estas cambiado Pedro, pero, seguís siendo el mismo, Pedrito.

Aprovechando el suspiro de nuestro verborrágico protagonista, el hombre que hasta el momento no había podido decir una palabra expresó:

Oiga, Yo, no soy Pedro!

A semejante revelación la respuesta fue:

¡Claro!! ¡Si yo tengo razón! Hasta el nombre te cambiaste Pedrito!!!

Por Nora Biderman, Counselor – Coach Ontológico