(+34) 93 521 11 37

Por Miguel J. Roldán / Coach Presidente de TISOC

Los líderes hacen cosas que otros muchos no pueden hacer y no pueden entender. Y cada vez que un líder "se sale con la suya”, hay una erosión de credibilidad.

Los líderes se encargan de hacer las cosas a través de otros, lo que les permite una gran libertad. Esperamos que nuestros líderes ejerzan el poder, manipulen a la gente y participen en juegos políticos. Somos conscientes de sus ventajas de lujo y beneficios generosos. Después de todo, la mayoría trabajan muchas horas.

Por lo tanto, ¿cual es el estilo de liderazgo adecuado para una situación dada? Un jefe sensible puede ser eficaz, pero un jefe demandante y directivo a veces hace el trabajo más rápidamente y con mayor eficacia.

Un buen coach ayudará a los líderes a centrarse en lo que tienen que hacer para avanzar en sus agendas y ayudar a otros a alcanzar su potencial. Sin embargo, otras prioridades, a menudo,  obligan a tomar decisiones ejecutivas que pueden ser incongruentes con las teorías de liderazgo tradicionalmente aceptadas.

Es difícil ser objetivo acerca de la personalidad de un líder y ordenar el proceso de liderazgo en sí. Esta es otra razón por la cual los buenos coaches ejecutivos ganan sus honorarios. Proporcionan claridad acerca de las paradojas del liderazgo: los tabúes que la gente no quiere hablar.

En los “Tabúes del Liderazgo”, Anthony D. Smith argumenta que necesitamos examinar el liderazgo con un enfoque orientado a procesos. Tenemos que hablar de los tabúes de liderazgo de forma objetiva no como cosas que hay que evitar.

Los tres espacios del liderazgo

Podemos ver el proceso de liderazgo desde tres espacios críticos:

1. El espacio en el que el líder se cruza con los seguidores.
2. El espacio en el que el líder se cruza con la organización.
3. Y el espacio en donde se cruza consigo mismo.

Cada escena está llena de tabúes que son las normas ideológicas estándares que decimos creer, pero que a veces no podemos ejecutar. Cada vez que hay una discrepancia entre la teoría y la práctica, hay tabúes que no se discuten abiertamente. Pero sin hablar de ellos, no podremos evaluar su impacto.

Echemos un vistazo a tres tabúes de liderazgo que se encuentran en estos espacios: la persuasión, la posición y la persona.

Los tabúes de la persuasión

Llegar a un objetivo previsto requiere de influencia y habilidades de persuasión. Hace años, la influencia fue en gran medida una función de la posición. Hoy en día, entendemos que el proceso de liderazgo ha ido apartando estrategias como el poder del cargo, la autoridad, la manipulación y la coacción.

La influencia se da cuando los líderes utilizan su credibilidad para hacer un impacto en las personas y las condiciones en las que trabajan.

Los seguidores se dejan influenciar en la medida en que ven a sus líderes como creíbles. Pero los líderes no siempre ganan credibilidad a través de tópicos que nos creemos. El estándar dice que la credibilidad se logra a través de:

1. Convicción: los líderes que demuestran la pasión y el compromiso hacia su visión.
2. Carácter: una demostración constante de la integridad, la honestidad, respeto y confianza.
3. Atención: mostrar preocupación por el personal y su bienestar.
4. Valor: la voluntad de luchar por sus creencias, enfrentando los desafíos, y admitiendo los errores cambiando la propia conducta cuando sea necesario.
5. Compostura: visualización consistente de las reacciones emocionales adecuadas, particularmente en situaciones difíciles o de crisis.
6. Competencia: El dominio de las habilidades duras (conocimientos técnicos, funcionales, de contenido) y de habilidades blandas (las relaciones interpersonales, comunicación, trabajo en equipo, habilidades de organización)

Los tabúes de la persuasión revelan la brecha entre la teoría y la práctica.

Tabú 1. En primer lugar, se nos enseña que el carisma no debería importar. En la realidad, los líderes altamente efectivos tienen un gran magnetismo. El carisma, como una táctica de influencia es muy potente. No nos gusta admitir que somos atraídos por aquellos que la tienen (pero lo estamos), y los líderes no quieren confesar que la cultivan (pero lo hacen).

Tabú 2. En segundo lugar, algunos líderes, afirman los expertos, deberían ser libros abiertos, completamente accesibles y honestos acerca de sus vulnerabilidades. En realidad, a veces  el poder, la manipulación y el juego político son esenciales para un liderazgo eficaz, es la forma en que se hacen las cosas.

A menos que hablemos de los tabúes de la persuasión, no podremos determinar su impacto y distinguir lo positivo de lo negativo.

Lee próximamente la segunda parte del artículo en  esta misma columna.